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domingo, 15 de abril de 2018

Mapeo: relacionando ideas

En esta entrada, nos han pedido que hagamos una relación entre ideas de diferentes textos que hemos tratado en este segundo taller acerca del género. Para ello, nos hemos dividido en grupos y cada uno ha hecho su mapeo, estableciendo los vínculos para aclarar las ideas aprendidas. Nuestro grupo, KROXER (formado por Naiara, Pablo, Lucía, Lamy y yo), hemos realizado un prezi conjuntamente, en el cual hemos añadido las ideas principales. Para acceder a él, podéis hacer click en el siguiente enlace: https://prezi.com/view/c5sMeAn5gouSYqY0sByd/



En mi primer lugar, hemos identificado los 4 conceptos o temas principales que engloban los textos.
La masculinidad hegemónica es el concepto del que partimos, tras haber leído el texto titulado Códigos de Masculinidad Hegemónica en Educación, de Enrique Javier Díez Gutiérrez. Así, hemos señalado los dos tipos que existen: externa e interna. Asimismo, dentro de ella se encuentra su reflejo en el ámbito educativo. A continuación, hemos recogido la idea de deconstruir estas masculinidades hegemónicas y, finalmente, hemos ofrecido una conclusión personal acerca de qué podemos hacer nosotros/as como futuros/as docentes.

Esta idea la hemos unido con la siguiente: el género en educación infantil, es decir, cómo se perciben los ditintos géneros y cuál es el que más presencia tiene en la etapa. Para ello, hemos utilizado ideas del texto ¿Cómo aprendes a ser maestra? Repensar el género en la Educación Infantil, de Estíbaliz Aberasturi Apraiz y Jose Miguel Correa Gorospe. Hemos vinculado la idea con la película "La Caza" por medio de una pregunta abierta que invita a la reflexión. Para concluir, hemos establecido una conexión entre este texto y el de La feminización de la profesión docente o el letal efecto del patriarcado, de Jose Luis Medina, señalando cómo la sociedad tradicionalmete percibe que la profesión docente, especialmente en etapas tampranas, requiere de virtudes "femeninas". Asimismo, dicho texto lo hemos empleado para vincularlo con el siguiente punto: la identidad, que culturalmente se ha dividido en lo masculino y en lo femenino respecto al género. Este concepto de identidad también lo hemos abordado desde una visión filosófico, extrayendo ideas de Beatriz Preciado. También hemos querido relacionar esta lectura con la transexualidad, para la cual hemos recogido planteamientos de la escuela para trabajarla en las aulas del texto Nos empezamos a conocer unos a otros de Maiya Jackson. Por otra parte, hemos vuelto a recurrir al recurso de la pregunta abierta en relación con la película de "Laurence Anyways". 

En último lugar, todos estos planteamientos los relacionamos con los términos que nos han parecido más relevantes del Glosario de términos Emakunde. Para ello, hemos recogido las definiciones con connotación negativa de androcentrismo y discriminación múltiple. De esta manera, hemos distinguido entre qué términos  hay que conseguir (igualdad de oportunidades e igualdad de trato) y con cuál hay que hacerlo (empoderamiento).

Este establecimiento de relación de ideas nos ha ayudado a solidificar nuestros aprendizajes y a entender su complejidad.

domingo, 11 de marzo de 2018

"Nos empezamos a conocer unos a otros"

Hoy quiero hablar sobre un tema que ya he tratado anteriormente en este blog: la transexualidad. He leído recientemente un artículo muy interesante titulado "Nos empezamos a conocer unos a otros", de Maiya Jackson, que aborda la experiencia que se vive en torno a este tema en la escuela Manhattan Country School.

En esta narrativa, la autora cuenta cómo al colegio iba a acudir una alumna nueva transexual, Laura, y en el centro querían acogerla lo mejor posible para que se sintiera cómoda. Sin embargo, se dieron cuenta de que era todo un reto, pero tenían toda la voluntad. Decidieron que Laura estuviese en un aula con tres familias homosexuales y con otra compañera, Sofía, que se había declarado lesbiana y, por tanto, había abierto la puerta ya al tratamiento del género y la sexualidad en clase. Aún con todo, sabían que tenían que preparase para preguntas incómodas y bromas inevitables por parte de los/as niños/as de esa edad.

Por otro lado, imprevisiblemente, la madre de Sofía se puso en contacto con el centro para explicar que la joven, quien había expresado dudas sobre su identidad de género anteriormente, durante un campamento de verano hizo finalmente la transición de ser llamada por sus iniciales: SJ. Fue una sorpresa para la escuela, que se encontraba ante un nuevo desafío, que incluso podría ser más complicado ya que en el caso de Laura la transición ya estaba hecha; con SJ, sin embargo, había que trabajarla porque se trataba de un estudiante ya conocido por todos, por lo que habría que acostumbrarse a la nueva situación. 

El personal de la escuela, que se mostró muy receptivo con la acogida de Laura y SJ, estuvo debatiendo acerca de cómo trabajar el tema de la transexualidad con el resto. Además, surgieron muchas reacciones, tanto de maestros/as como de estudiantes, que necesitarían tiempo para procesar la información y hacerse preguntas, pero en ningún momento se opuso nadie.

En primer lugar, habría que hacer conocer a Laura entre los compañeros, así como la nueva identidad de género de SJ. Los maestros también compartieron reacciones, historias y preguntas. Como punto negativo, con el tiempo fueron surgiendo otras reacciones y, cuando los niños y niñas estaban molestos/as, el ser transgénero fue utilizado como insulto. A veces, resultaba complicado que los/as estudiantes entendieran que el sexo biológico, la identidad de género, la expresión de género y la orientación sexual pudiesen ser cosas diferentes, por ello, en el centro tuvieron que ser pacientes. 

En segundo lugar, se le propuso a Laura dar una charla y comentó, muy valientemente, que el ser transgénero no define a una persona y, aunque cuesta sentirse cómodo y aceptar la transexualidad, ella pedía respeto hacia ella porque merecía el mismo tratamiento que el resto, sin importar sus características individuales. Según Jackson, el proceso de explorar la identidad transgénero les empujó fuera de su zona de confort de una manera muy valiosa y también que "sus historias resaltan lo que sucede en una escuela cuando vivimos nuestras vidas juntos, para que nos empecemos a conocer unos a otros". Pienso que es muy importante que en las escuelas se acoja a la diversidad para que los niños y las niñas se familiaricen con las múltiples realidades sociales que conviven en la sociedad, puesto que, de lo contrario, nunca llegarán a conocer verdaderamente cómo viven otras personas, pudiendo surgir, consecuentemente, estereotipos y prejuicios hacia los colectivos minoritarios.

En cuanto a mi experiencia, siempre he ido a un colegio concertado en el cual apenas había diversidad por el tema de la polémica segregación y, casi todos los estudiantes poseían la misma cultura y pertenecían a la misma clase socioeconómica. En nuestro curso, formado por 95 estudiantes, sólo me encontraba yo como ejemplo de diversidad cultural, a pesar de serlo únicamente por parte de madre. Por ello, cuando llegué a la Universidad, me sorprendí mucho porque de 14 personas había distintas culturas. En estos dos años, además, he aprendido mucho de mis compañeras y de cómo viven y no ha hecho más que enriquecer mis conocimientos y eliminar los pposibles prejuicios que pudiera tener en un principio. Pienso que la diversidad de cualquier tipo (origen, género, económica, social, NEE, ...) es muy enriquecedora para el conocimiento mutuo y habría que considerarla una oportunidad para el aprendizaje.

De la misma forma, me gustaría hacer conexiones entre este texto y la película "Laurence Anyways". Con respecto a las dos protagonistas, creo que con la que más se podría identificar Laurence es con SJ, porque en los dos casos siguen permaneciendo en sus entornos habituales (escuela), pero el cambio lo dan ellos. Así, los dos van realizando su transición de género, siendo ya conocidos por las demás personas que les rodean, lo cual es muy complicado porque no resulta fácil de aceptar y las personas han de acostumbrarse a la transformación paulatinamente. Laura, sin embargo, llegó nueva y nadie pensaría que es transexual porque ya había realizado su transición anteriormente y comenzaba de 0 con las demás personas. En cualquier caso, todas estas personas tuvieron que enfrentarse a la sociedad y reivindicar sus derechos en varias ocasiones, por lo que las admiro por conseguir salir por su propio pié, partiendo de una situación de desventaja. Por todo ello, hay que mostrarse dispuesto/a siempre a ayudar desde las escuelas a los niños y a las niñas transexuales y contribuir a que el camino sea lo más fácil y normal posible para ellos/as, porque al fin y al cabo, son niños y niñas que a esa edad tienen que preocuparse por aprender y jugar, y no por luchar contra una sociedad infestada de prejuicios provenientes de una cultura conservadora dominante.


Referencias:

Jackson, M. (2016). We begin to know each other. Rethinking Schools, 30, (2), 11-17.


sábado, 3 de marzo de 2018

Película: Laurence Anyways

¡Buenas, chic@s!

En esta entrada voy a hablar de la última película que hemos visto en clase, cuyo título es Laurence Anyways. 

A modo de resumen, esta película de 2012, dirigida por Xavier Dolan, va sobre un profesor de secundaria (Laurence) que decide cambiarse de sexo a la edad de 35. Así pues, el respetado profesor de literatura que tiene una relación larga y estable con su novia, anuncia que "ha estado robando la vida de la mujer que debía ser" y se embarca en el proceso de transitar de hombre a mujer. 

Aunque en un principio su entorno no lo comprende, poco a poco comienza a obtener el apoyo de su pareja, de sus compañeros/as, de sus amigos/as y de su familia (incluso de su madre con quien ha mantenido una relación fracturada). En un primer momento, su novia Fred se decepciona y enfada, acusando a Laurence y diciéndole que todo lo que él odia de sí mismo, es decir, su cuerpo de hombre, es todo lo que ella ama. En ese momento Laurence le plantea que si es sólo su condición de hombre lo que ama de su persona... Creo que esta pregunta refleja lo que el título quiere transmitir: Laurence Anyways, o Laurence para siempre en castellano, desea poner de manifiesto que el género no determina la esencia de una persona y que ésta nunca va a cambiar ya que siempre ha sido la misma, a pesar de que no se encontrase en el cuerpo adecuado que le hiciese sentir completamente cómoda.

No obstante, la sociedad se guía por el odio surgido de prejuicios hacia la transexualidad. No se conoce a la persona y el desconocimiento de lo diferente provoca miedo. En consecuencia, además del despido, Laurence sufre agresiones físicas y verbales.Asimismo, también se ve rechazada por la persona a la que ama (Fred), quien al principio le anima con su transformación, pero después se deprime y acaba por abandonar a la protagonista. Aunque intenta rehacer su vida, nunca se olvida de ella y hasta termina dedicándole un libro de poemas.

En una de las escenas se ve cómo Laurence encuentra un grupo de transexuales en el que se refugia y siente su apoyo. En clase, nuestra compañera Nekane (cuyo blog dejaré en la bibliografía), comentó que a ella le llamó mucho la atención que a los/as transexuales siempre se los/as relacionase con el mundo del espectáculo y la extravagancia. Realmente me pareció que la opinión del profesor Aingeru fue muy acertada. Según él, tal vez las personas transgénero se sienten tan apartadas socialmente que necesitan destacar de alguna forma para hacer ver que están ahí, y una de las maneras más fáciles para hacerlo es físicamente vestir atuendos llamtivos, sobreactuar, etc.



Por otro lado, en clase también coincidimos en que una de las escenas más significativas se produjo justo tras la transformación de Laurence, cuando decide entrar en el aula por primera vez caracterizado de mujer. Para nuestra sorpresa, las reacciones no son las esperadas, pues los/as alumnos/as no muestran ningún comportamiento fuera del habitual y, de hecho, uno de ellos se lanza a hacer una pregunta banal. Posiblemente, ya se esperaban que fuera a ocurrir porque sospechaban que su entonces profesor no se sentía hombre. Al mismo tiempo, la película se contextualiza en 1989, cuando los/as jóvenes ya comenzaban a tener una mente más abierta y veían normales las diferentes condiciones y orientaciones sexuales.

En mi opinión, esta película refleja muy bien el lado oscuro de la sociedad: los prejuicios, las desigualdades de género, las relaciones de poder, ... 
Aunque puede que a finales de los 80, como acabo de mencionar, los alumnos/as de Laurence tuviesen una perspectiva enriquecedora respecto a la diversidad de género, la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, Araceli Martínez (en EFE, 2016) declara que“todos los estereotipos están más arraigados y, por lo tanto, todas las discriminaciones que tienen que ver con el género están más profundas”, aumentando al mismo tiempo en los últimos diez años el nivel de tolerancia entre los más jóvenes hacia la violencia de género. Considero que este dato resulta alarmante y más en una sociedad cada vez más plural en la que vivimos, donde son más visibles que nunca los casos de transgresiones de género. 

En cuanto a los modelos de belleza estereotipados, Vega Saldaña (2011) manifiesta que la publicidad juega un papel importante al reproducir y transmitir una educación informal que es responsable de crear y perpetuar estereotipos negativos y sexistas, basados en valores banales, donde las mujeres son sólo un producto más, puesto a la venta, y si no, terminan cumpliendo la función de objeto de decoración o atrezzo que acompaña al producto anunciado. De esta forma, como en el caso de Laurence, una persona cuyo cuerpo es de hombre y género identitario es de mujer, se sentiría rechazada por una comunidad que piensa que las mujeres han de ser de determinada forma y comportarse como tal. Por tanto, no se aceptaría que una mujer puede haber nacido hombre.
 
Creo firmemente que los estereotipos sexistas hacen un gran daño a la sociedad, tanto a las mujeres como a los hombres. Es obvio que eliminarlos o, incluso reducirlos, resulta una tarea bastante complicada que lleva tiempo y depende de la evolución social. No obstante, pienso que una buena forma de acabar con los estereotipos sexistas, complementaria a la lucha diaria de todos y todas las que nos oponemos a ellos, podría ser analizarlos en las aulas desde una perspectiva de género para que no se reproduzcan las desigualdades con las generaciones futuras.

En mi caso personal, teniendo ascendencia tailandesa, puedo decir que para mí la transexualidad siempre ha estado normalizada porque en ese país, abundan las personas transexuales,. Aunque percibo que aún existen estereotipos hacia ellos/as, sí que es verdad que están más integrados/as socialmente y, generalmente, se encuentran muy orgullosos/as de ser quienes son. Probablemente por valores culturales estén más aceptadas/os y, respecto a mí, creo que el que convivir cotidianamente con este colectivo hizo que no generara esos prejuicios hacia él. Al fin y al cabo, los prejuicios son construcciones sociales con las que ninguno/a nacemos, sino que vamos adquiriendo. 
Miguel de Unamuno decía: "el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando". En cualquier caso, cualquier tipo de temor hacia lo diferente/desconocido, como pueden ser los casos de transexualidad, se eliminan gracias al conocimiento. Por todo ello, considerando la película, pienso que el hecho de que haya una persona transexual en un centro educativo podría ser muy enriquecedor para toda la comunidad educativa y el alumnado.
De otra manera, como declaran Fueyo Gutiérrez y Fernández del Castro (2012), es importante añadir el enfoque de género a la educación para visibilizar los contenidos del currículum oculto que fomentan las desigualdades de género y para repensar la práctica educativa y orientarla hacia la inclusión de la diversidad.

Además, Subirats (1986) aclara que convertir los comportamientos y actitudes del género es necesario para eliminar los contenidos patriarcales del sistema educativo; Sin embargo, resulta una tarea que no pueden hacer los enseñantes solos, y que es fundamental extenderla al ámbito del conjunto de la sociedad, aunque la escuela pueda desempeñar, en este cambio, un rol importante.

En último lugar, al igual que la película anterior, me gustaría pasar el test de Bechdel, que analiza si la película cumple con las condiciones para evitar la desigualdad de género. Recuerdo que dichas condiciones son las siguientes:
  1. Deben aparecer, como mínimo, dos mujeres.
  2. Los personajes femeninos deben hablar entre sí en algún momento.
  3. La conversación entre los personajes femeninos no debe basarse en un personaje masculino. 
En conclusión, opino que esta película sí que supera el test ya que aparecen mujeres e incluso las dos protagonistas principales lo son, tienen relaciones comunicativas y no se basan en un personaje masculino como tal, pues, aunque a veces se hable de la identidad de género anterior de Laurence, se hace más referencia a la transición.

 Referencias bibliográficas:

EFE (1 de noviembre de 2016). Estudios «demoledores» muestran que hay mayor tolerancia entre los jóvenes a la violencia de género. ABC. Recuperado de http://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/abci-estudios-demoledores-muestran-mayor-tolerancia-entre-jovenes-violencia-genero-201611011325_noticia.html

Fueyo Gutiérrez, A. y Fernández del Castro, J. (2012). Hacer visible lo cotidiano a través del cine: la perspectiva de género en la Educación para el Desarrollo. REIFOP, 15 (2). 

Subirats, M. (1985). Niños y niñas en la escuela: una exploración de los códigos de género actuales. Educación y sociedad (4), 91-100.

Vega, S.(2011). Roles, estereotipos y modelos de belleza femenina en la publicidad de perfumería y cosmética. La comunicación pública, secuestrada por el mercado, pp. 78-79.