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miércoles, 6 de junio de 2018

Cámaras en el campus + Relato visual

En clase nos dieron a conocer un colectivo revolucionario llamado Surveillance Camera Players (Nueva York, 1996-2006), que advertían que las cámaras de seguridad nos vigilan constantemente y vulneran nuestros derechos. Por ello, como si de un programa televisivo se tratase, se dedicaban a realizar performances frente a dichas cámaras, reivindicando la libertad.



Después de haber conocido a este grupo, decidimos salir a dar una vuelta por el campus y por las diferentes facultades para fijarnos en todas las cámaras de vigilancia que hay. Le sacamos una foto y las añadimos a google maps para enumerarlas.


Antes de haber pasado por este taller, pocos/as de nosotros/as habían reparado en la cantidad de cámaras que hay por todo el campus. Sin embargo, nunca nos han preguntado si estamos de acuerdo con ellas. No sé quién las habrá puesto, pero imagino que cumplirán con una normativa específica. Me sorprendió cuando el profesor dijo que podíamos consultar las grabaciones si lo pedíamos. Siempre había considerado que se trataban de algo estrictamente confidencial y solo utilizadas en casos de emergencias como a modo de pruebas para juicios. Al parecer, consultar las cámaras de vigilacia forma parte de nuestros derechos como estudiantes de la Universidad.
En mi opinión, las cámaras de vigilancia son un instrumento de control de la población. Probablemente, sin ellas podría aumentar la tasa de criminalidad en las ciudades porque las personas no sentirían su amenaza. Por una parte, pienso que son importantes para denunciar y evitar robos, abusos, etc. Por otra parte, al igual que en la novela 1984 de George Orwell, el estar bajo la constante vigilancia de las cámaras nos priva de parte de nuestra libertad. En mi caso, no creo que actuase de forma diferente a como hago habitualmete si no hubiese cámaras, pero eso, por supuesto, en la situación actual. No obstante pienso que la presencia de cámaras podría tener el fin de evitar cualquier acto de disidencia porque las personas no se atreverían a actuar públicamente contra el sistema, sabiendo que corren el riesgo de ser juzgados por las cámaras.

En relación con este tema, hace poco en la televisión vi la película "Snowden", la cual narra la historia real de un ex-técnico de la CIA que está acusado de espionaje por Estados Unidos porque reveló que su Gobierno utilizaba un programa de espionaje para vigilar las comunicaciones de millones de personas en el mundo. Actualmente se encuentra exiliado en Moscú y muchas personas piden su libertad y lo consideran un héroe, en vez de un traidor, por haber advertido al mundo de la situación en la que nos encontramos. Me pareció una película muy interesante y os invito a verla:


Finalmente, para concluir con el taller de ciudadanía digital, decidimos hacer un performance por grupos delante de una de las cámaras del campus, concretamente, una que se encuentra en la fachada de la facultad de Magisterio, pero no en las entradas, por lo que no le veíamos gran sentido. En nuestra actuación, quisimos representar una situación basada en vídeos sobre experimentos sociales, en los que siempre hay una cámara oculta. En este caso, quisimos tocar el tema de la desigualdad de género. Así pues, frente a la cámara representamos dos tipos de situaciones: una en la que una pareja discutía y la chica pegaba al chico y otra en la que el chico pegaba a la chica. Ambas situaciones tenían reacciones de viandantes (en este caso también interpretados por nosotros), que, en primer caso se reían al considerar al chico débil porque una mujer le pega y, en el segundo caso, una tercera persona intervenía en la pelea pegando al chico, dando a entender que la mujer no es capaz de defenderse por sí sola. Aquí dejamos nuestro vídeo sin sonido (al igual que los de las cámaras de vigilancia) que tiene crítica social:

sábado, 26 de mayo de 2018

"Why privacy matters?"

Hoy en esta entrada voy a hablar sobre la conferencia de Glenn Greenwald titulada "Why privacy matters?" ("¿Por qué importa la privacidad?"), que hemos visto en clase. Tiene mucha relación con el post anterior en el cual analizábamos las cámaras del campus y sus funciones, en las cual opinaba que podrían ser controladoras de la población.

Greenwald afirma que nos comportamos libremente cuando nadie mira, pero si descubrimos que lo están haciendo automáticamente sentimos vergüenza y humillación. Se habla del caso de Snowden que mostró cómo Internet se había convertido en una vigilancia indiscriminada. Para justificar que la privacidad no es tan importante, se utiliza una visión reduccionista de dos tipos de personas en el mundo, categorizándolas en las buenas, que no tienen que preocuparse por la vigilancia porque no tienen motivos ni nada que esconder; y las malas, que son aquellas involucradas en la violencia, el crimen, o el terrorismo, y que deben preocuparse porque les vigilen. 


El director de Google en 2009 afirmó si estás haciendo algo que no quieres que los demás sepan tal vez en primer lugar no deberías estar haciéndolo. Esto refleja una mentalidad falsa pues quién es más afirman que la privacidad no es importante, realmente no lo creen y en sus vidas protegen su privacidad. Mark Zuckerberg de Facebook, en 2010, también declaró que la privacidad ya no es una norma socia,l mientras él en su hogar procura protegerse de los ojos de los demás. 

A pesar de ser animales sociales y negar la necesidad de privacidad, los seres humanos necesitamos momentos y lugares de intimidad para ser libres de los juicios de los demás y comportarnos libremente, de forma que todos tenemos algo que esconder y no necesariamente tiene que ser algo malo, sino que tal vez no sea lo socialmente correcto o normal o va en contra de lo establecido. Cuando pensamos que nos observan, nuestro comportamiento cambia radicalmente y se vuelve más conformista y complaciente, con el objetivo de cumplir las expectativas sociales o de otras personas que nos vigilan. 



Con la invención del panoptic,o se dieron cuenta de que se podía controlar el comportamiento humano y se podía implantar en diferentes ámbitos como cárceles, escuelas, hospitales, fábricas y lugares de trabajo. La vigilancia crea prisiones en las propias mentes, por lo que no hace falta recurrir al castigo ya que las personas se autocontrolan. Dice que una sociedad en la que las personas están constantemente vigiladas por cámaras es una sociedad en las que las personas son complacientes, obedientes y sumisas, sistema mas anhelado por los tiranos.
Es importante que exista privacidad para que podamos vivir libremente desarrollar la creatividad yla exploración, y que la disidencia y las actitudes inconformistas no sean mutiladas.

Las personas que buscan privacidad no tienen porqué ser personas malas y no tienen que estar haciendo malos actos, simplemente quieren vivir libremente. Asimismo se envía un mensaje en el que si eres sumiso y no te enfrentas al sistema no tendrás nada de que preocuparte, pero si haces lo contrario, entonces serás perseguido. 

No solemos ser conscientes de lo controlados/as que estamos ni que la privacidad es parte de nuestros derechos. Nos hacen creer que no es importante y que, en realidad, significa compartir. No obstante, todo eso que "compartimos" está siendo apropiado por diferentes empresas que se lucran a nuestra costa. Nos intentan verder un mundo ideal en el que todos y todas estamos conectados y nuestra vida es más fácil, pero en realidad pienso que, poco a poco, a través de las nuevas tecnologías están suprimiendo nuestra libertad en diferentes ámbitos. Hemos de darnos cuenta y adoptar actitudes de resistencia. Como adición a esta idea, rescato la cita de Rosa Luxemburgo utilizada por el conferenciante:




sábado, 17 de marzo de 2018

"Pienso, luego existo"

Hoy, en clase hemos visto un documental titulado "Pienso, luego existo...", en el cual el filósofo Paul B. Preciado, nacido como Beatriz Preciado, compartía sus reflexiones sobre el género.



En primer lugar, según él, tanto el colegio como la televisión son máquinas de producción de verdad a las que "les interesa inventarla". Sin embargo, defiende que hay que hacer que las máquinas estén abiertas y no dominadas por la élite, que transmiten aquello que les interesa. En consecuencia, opina que la libertad está por inventarse.
Preciado cree que el colegio es una gran máquina de normalización y que en él  se aprende la discriminación (racial, económica, sexual, etc. Por ello, resulta vital reescribir la filosofía como resistencia a la normalización, la cual se denomina filosofía de prácticas sociales. La filosofía ha pasado por diferentes momentos como la antigua con los pensadores clásicos, así como por etapas revolucionarias como en la Revolución Francesa, pasando a repensar el ámbito democrático a través de la inmovilización. En su opinión, hay que ser personas revolucionarias totales, no únicamente de algo concreto y defender, por ejemplo, únicamente la homosexualidad. 

De esta manera, habla de que el sujeto que piensa va conformando su visión de mundo a la vez que el propio mundo intenta hacer que piense de determinada forma. Es necesario, por tanto, escapar constantemente, pero sin huir, sino buscando algo diferente o creándolo. Por ello, también explica que ningún texto es sagrado, y que todos están ahí para ser abiertos, debatidos y reescritos. Los textos contituyen una tecnología, y la escritura es una tecnología básica. No obstante, existen muchas otras como el cuerpo o la propia sexualidad, que también son textos, en ocasiones más actualizados que otros tales como la Biblia. El filósofo contemporáneo reinventa otras formas de pensamiento, sexualidad y aprendizaje.

En siguiente lugar, hace referencia a la identidad, que a su juicio nos dicta qué es ser un hombre o una mujer. La subjetividad es lo que hacemos con aquello que la sociedad nos dice que somos. En su opinión, no hay nadie homosexual o heterosexual, sino que se trata de una medición médico-jurídica, que ha estado presente durante la historia y ahora se está dando una transformación. Cualquier práctica sexual con fines no reproductivos, de esta forma, ha estado condenada históricamente. Paul Preciado declara que la identidad sexual como verdad anatómica no existe; por el contrario, suponen constructos sociales. El machismo y el liberalismo, entre otros, constituyen, además, formas de controlar el cuerpo, que no deberíamos aceptar, adoptando actitudes de incnformismo y disidencia para progresar.

La exclusión, por otro lado, significa sacar a un sujeto diferente del ámbito socio-político y etiquetarlo, impidiendo que tenga voz. Para evitar esta situación, es preciso abogar por una sexualidad que descodifique todo lo que define su construcción. Según Preciado, solo los genitales están sexualizados, el reto del cuerpo está desexualizado y hay que deserotizarlo. Habla, por tanto, de la desnaturalización del cuerpo.

Finalmente, menciona que estamos demasiado acostumbrados/as a ver el género y el sexo de unas determinadas formas y con unos determinados valores impuestos. Es por esa razón que considero que me cuesta entender algunas de sus reivindicaciones, aunque no estoy en contra. Por supuesto, siempre he tenido una mentalidad abierta hacia las diferentes identidades de género y orientaciones. Por ello, también, me resultan controvertidas sus ideas de que incluso eso tal vez no exista como tal. Sinceramente, me parece realmente interesante todo lo que opina puesto que nunca lo había oído y hace que me replantee muchas de mis ideas. Sin embargo, no me siento capacitada para debatir los diferentes argumentos porque no considero que tenga información suficiente, pero realmente me invita a la reflexión y profundizaré acerca del tema. 
Pese a todo, su lectura sobre las actitudes revolucionarias es muy acertada. Creo que es importante no aceptar todo lo que se nos impone porque la mayoría de veces proviene de los intereses de los/as que tienen el poder, y no responden a nuestras necesidades como miembros de la sociedad. Para avanzar hacia una más justa, siempre ha sido necesario adoptar actitudes inconformistas y en cuanto a la cuestión de género, se están realizando grandes avances pero aún queda bastante por luchar.